jueves, 4 de agosto de 2011

Hipernovela: Como el Cielo Los Ojos (Javier)

Para poder hacer una reseña sobre esta hipernovela titulada “Como el Cielo los Ojos” de Edith Chueca, es absolutamente esencial creer en el amor a primera vista. Esta es la historia de un hombre y una mujer cuyo amor crece con tan sólo verse por vez primera y que se queda corto por la muerte inesperada de ella.  Es triste, pero a la vez le da al lector una especie de esperanza en aquel amor que muchos juran que jamás será cierto, pero que en realidad considero que es la única manera de enamorarse. La historia desde el punto de vista de Javier, un hombre de cuarenta años que tan sólo logra conocerla y tenerla cerca durante tres días, pero que al perderla siente como si la hubiese amado toda su vida, presente en el funeral de Isabel, la mujer de ojos verdes que cambió el rumbo de su camino para siempre.
 A través de los pensamientos muchas veces desordenados de este desesperado amante uno logra entender cómo se conocieron, cómo se enamoraron y cómo se perdieron para siempre por culpa de un destino tenaz. Cuando uno empieza a leer la novela uno se siente desorientado acerca de los sentimientos de Isabel, pues está muerta y en ese instante se cree imposible saber si ella también estaba apasionada por él o si era tan sólo un sentimiento unidireccional por parte de Javier. Se puede llegar a pensar que Javier ama solo y que la ve con ojos de admiración, pero que no sabemos cómo es ella realmente.
Sin embargo, con el personaje de Berta, quien era la amiga incondicional de Isabel y la que los presenta en una cena en su casa, se logra conocer a Isabel, su carácter, sus sufrimientos, sus temores, su dulzura y su pasión por la escritura. Se da un abrebocas de su personalidad, se conoce que estuvo casada anteriormente con un hombre que no la hizo feliz y que sus flores preferidas eran las margaritas, especialmente las amarillas. Javier queda desnudo ante el lector cuando le confiesa a Berta que tan sólo necesitó de tres días para caer en la cuenta de que ella era la mujer de su vida y que lastimosamente la muerte se había encargado de dejarlo solo a la merced de la tristeza.
Pero la novela da un vuelco cuando Berta le anuncia que la madre de Isabel le dará acceso a las obras de la mujer a quien llegó amar en tan poco tiempo, pues nos adentramos a conocer una parte de ella que aún no sabíamos. Es a través de sus cartas y cuentos cuando realmente conocemos a esa mujer de carácter fuerte, que amó con desmesura a un hombre, que lo extrañó, pero que jamás llegó a ser el viajero que tiene como el cielo los ojos. Volvemos a saber el cuento acerca de su cruel y pobre niñez, que en páginas pasadas nos enteramos, pero se acerca el final y aún no oímos nada sobre Javier. La desesperación se apodera de este hombre, pues por un momento cree que sólo él sintió esa química aquel día y que sólo él sintió con el beso la felicidad absoluta. Sin embargo, casi al final de la novela, Javier encuentra una carta que Isabel escribe el día después de haberse besado y dice las palabras mágicas, Javier sí es el viajero de sus ojos y éste cree morir en ese instante de pura felicidad.
Con esta historia, que atrapa al lector desde el primer instante, uno se aproxima al amor desenfrenado, descomunal y apasionado que sólo el amor a primera vista puede generar.  Javier e Isabel le dan esperanza a todos los románticos que viven en este mundo.

Taller 3 Hipertexto

El autor José Luis Gómez-Martínez en su obra "Hacia un nuevo paradigma: El hipertexto como faceta sociocultural de la tecnología" en el capítulo Teoría del Hipertexto, muestra en palabras concisas y a la vez muy acertadas cuáles son los objetivos de un hipertexto y por qué razón hoy se considera una de las revoluciones más impactantes que se está dando  en la escritura de este siglo. Según Gómez-Martínez, el hipertexto es un sistema digital que contiene lexias entrelazadas y que logra que el lector pueda hacer una relación con otros textos, a través de medios  verbales o no-verbales. Todo el mundo, o digamos que toda persona que esté en contacto con el mundo digitalizado de hoy en día y, en especial, aquellas que tengan constantemente contacto con el texto impreso y con el texto digital que contenga hipertextos, sabe que esta nueva manera de comprender lo que un autor quiera llegar a decir o aclarar no es sólo un simple significado teórico que puede uno llegar a memorizar y aplicar sin ninguna repercusión sino que, por el contrario, requiere de un cambio de mentalidad en cada uno de los que vivimos en esta época informacional.
En esta obra, el autor aclara que la meta de un hipertexto no es más que comunicar y dialogar, tal cual como se desea lograr con el texto impreso. Sin embargo, vale aclarar que cada hipertexto, dependiendo del que se desee escoger para mostrar, requiere de una guía distinta para lograr el objetivo requerido. Por ejemplo, no es lo mismo exponer un hipertexto de objetivo filosófico a uno artístico o de enciclopedia, pues un texto filosófico quizás tenga que tener una línea de argumentación que otros como los mencionados anteriormente no tendrán que poseer. Además, cabe recalcar que dependiendo del texto en cuestión el autor puede llegar a ser central e indispensable en el hipertexto, como por ejemplo cuando se hace una aclaración en una argumentación hecha por el mismo, o llegar a ser relegado a un puesto secundario o hasta casi desvanecerse.
Hasta este momento de la lectura, el autor José Luis Gómez-Martínez nos describe los tipos de hipertextos, su contexto histórico y unas breves explicaciones sobre lo que es un hipertexto en general. Sin embargo, luego de tanta teoría el escritor de esta obra se centra en el verdadero objetivo de este texto, comprender la importancia y las metas que un hipertexto tiene hoy en día y cómo nos afecta y nos seguirá afectando. Primero que nada, deja claro que el texto impreso tiene muchas cualidades y ventajas que el hipertexto no posee, como lo es la permanencia del libro, pues no se puede dejar a un lado que no estaríamos siquiera hablando sobre el hipertexto a no ser que nuestras mentes estuviesen acostumbradas a leer textos impresos. A pesar de esto, vuelve aclarar que se necesita hacer un cambio en el chip de las personas para que dejen de ver el hipertexto como un texto impreso y lo comiencen a ver como algo que va más allá. Un hipertexto puede ser interactivo, lo que abre una posibilidad de participación entre el lector y el autor de una obra que antes no existía. También dice que el lector tiene la capacidad de escoger de qué forma leer, pues no tiene por qué detenerse a ver todos los hipertextos que coloca el autor ni por qué seguirlos en el mismo orden que éste sugiere. Ahora no hay impedimentos de tiempo y espacio y existe una gama enorme para entender un texto, que está lejos de ser desordenado como los tradicionales defensores del texto impreso constantemente lo catalogan de ser, ya que el hipertexto debe seguir unas normas y una estructura para que sea entendido por todos. Éstas normas básicas determinadas por el teórico Landow son Orientación, Navegación, Puntos de Inicio y Puntos de Salida y cada una de ellas ayuda a establecer una guía para que el lector no se pierda en ningún momento y entienda de qué trata el hipertexto. Por último, el autor habla de algo sumamente importante, no se puede pensar que el hipertexto va a desaparecer el texto impreso, pues ese no es uno de sus objetivos, es simplemente un nuevo medio de comunicación que se ajusta a las necesidades del mundo actual que hoy nos rodea.